FECHA PUBLICACIÓN 05 de agosto 2026
Abres una plantilla de Excel que te ha pasado alguien, ves quince pestañas, fórmulas que no entiendes y una columna que pone “IPC ajustado”. Cierras la pestaña a los dos minutos y sigues sin saber a dónde se va tu sueldo cada mes.

Si esto te suena, el problema no está en ti ni en los números. Está en la plantilla.
Un presupuesto que no puedes mantener en pie más de una semana no sirve, por muy bonito que se vea. Aquí te explico, cómo montar uno que sí aguante, con papel, el móvil o una nota cualquiera, sin fórmulas ni hojas de cálculo de quince pestañas.
¿Por qué la mayoría de presupuestos se abandonan a la semana?
Nos hacen sentir que es falta de disciplina. El verdadero fallo está en el diseño.
Un presupuesto con cuarenta categorías (ropa, ropa deporte, calzado, cuidado personal, farmacia, suscripciones, ocio, ocio con amigos, ocio en pareja…) exige que apuntes cada gasto en el momento exacto y en la casilla correcta. La primera semana lo haces con ganas. La segunda, se te olvida apuntar el café. La tercera, ya no abres el archivo.

Cuantas menos categorías tenga tu presupuesto, más tiempo lo vas a mantener. Ese es el principio que sostiene todo lo que viene después.
👉El método de las tres categorías
Olvídate de las cuarenta casillas. Todo lo que gastas en un mes cabe, sin forzarlo demasiado, en tres grupos.
Necesidades. Todo lo que pagarías, aunque te quedaras sin trabajo mañana: alquiler o hipoteca, suministros, comida, transporte para ir a trabajar, seguros básicos.

Deseos. Todo lo demás que no es estrictamente necesario, pero forma parte de tu vida: salir a cenar, ropa que no es de primera necesidad, suscripciones de streaming, caprichos, planes con amigos.
Ahorro e inversión. Lo que apartas antes de gastarlo, no lo que sobra al final de mes si es que sobra algo.
Una referencia habitual, y un buen punto de partida si nunca has hecho esto, es repartir tus ingresos aproximadamente así: 50% necesidades, 30% deseos, 20% ahorro. Tómalo como una guía, no como una ley física. Si tu alquiler te come el 45% del sueldo tú solo, esos porcentajes no te van a encajar de entrada, y está bien que así sea. El objetivo real es tener una foto clara de en qué grupo se te está yendo el dinero, más que cumplir el porcentaje exacto al milímetro.
🗒️Cómo montarlo esta misma tarde, sin Excel
No necesitas ninguna herramienta especial. Con el bloc de notas del móvil, un papel o la app de notas que ya tienes instalada es más que suficiente.
👉Paso 1: apunta tus ingresos fijos del mes. Nómina, ingresos extra si los tienes, cualquier entrada de dinero estable. Un solo número.
👉Paso 2: mira tres meses de movimientos bancarios hacia atrás. No hace falta ser exhaustivo. Solo necesitas hacerte una idea de por dónde se te va el dinero normalmente. La mayoría de bancos te dejan filtrar o exportar movimientos desde la app, así que esto te lleva diez minutos.
👉Paso 3: reparte esos gastos en las tres categorías. No necesitas apuntar cada línea, solo sumar aproximadamente cuánto cae en necesidades, cuánto en deseos, y qué te queda libre.
👉Paso 4: compara con el 50/30/20 y decide qué mover. Si tus deseos se comen el 45% en vez del 30%, no hace falta que lo arregles todo en un mes. Elige uno o dos gastos concretos que puedas recortar sin que te suponga un drama, y ya tienes tu primer ajuste real.
👉Paso 5: aparta el ahorro el mismo día que cobras, no el día 28. Esto es lo que de verdad marca la diferencia entre un presupuesto que funciona y uno que se queda en buenas intenciones. Si esperas a ver qué sobra a fin de mes, casi siempre sobra menos de lo que crees. Si lo apartas el primer día, dejas de contar con ese dinero para gastar y tu cabeza se acostumbra a vivir con el resto.

🚨El error más común: presupuestar hasta el último céntimo
Cuando alguien empieza con esto por primera vez, suele caer en la misma trampa: intentar controlar el 100% de cada euro que gasta. El resultado casi siempre es el mismo, agotamiento a las dos semanas y vuelta a no llevar ninguna cuenta.
Deja un margen dentro de “deseos” para gastos que no vas a poder prever del todo. Un cumpleaños que no esperabas, un antojo, un imprevisto pequeño. Un presupuesto que no deja ni un euro de margen para lo imprevisible se vuelve imposible de sostener, y lo que no se puede sostener se abandona a las pocas semanas.
🧩Que hacer el segundo mes
El primer mes es solo para observar, no para juzgarte. Vas a ver patrones que no esperabas, y está bien que así sea.
El segundo mes es cuando de verdad empiezas a ajustar. Mira qué categoría se disparó más de lo previsto y pregúntate si fue algo puntual (una boda, una reparación del coche) o si es un patrón que se repite mes tras mes. Solo los patrones que se repiten merecen que cambies algo de raíz.
😥Cuando este método deja de ser suficiente
Este sistema de tres categorías es el punto de partida, no el destino final Sirve para dejar de gastar a ciegas y entender por primera vez tu propia foto financiera.
Pero una vez que tienes claro cuánto puedes apartar cada mes en la categoría de ahorro, surge la siguiente pregunta, y es la que de verdad importa a medio plazo: ¿qué haces con ese dinero que estás apartando? Porque dejarlo parado en la cuenta corriente tiene un coste silencioso, la inflación se lo va comiendo poco a poco, aunque tú no toques ni un euro.

Si ya tienes presupuesto montado y quieres dar el siguiente paso, aprender a mover ese ahorro con criterio, sin promesas de rentabilidades imposibles, te dejo por aquí mi análisis completo de la Semana de la Inversión de Celia Rubio, sus clases gratuitas están pensadas justo para quien parte de cero.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una app para hacer esto?
No. El método funciona perfectamente en papel o en una nota del móvil. Las apps de gestión financiera pueden ayudar más adelante, pero no son necesarias para empezar.
¿Qué hago si mis gastos fijos ya superan el 50% de necesidades?
Es más común de lo que parece, sobre todo con el precio actual de los alquileres. Si es tu caso, ajusta los porcentajes a tu realidad: lo importante es tener claridad sobre dónde estás para decidir con esa información, en vez de a ciegas.
¿Cuánto tiempo tengo que dedicarle cada mes?
Después del primer mes, que lleva algo más de tiempo por la parte de revisar movimientos anteriores, mantenerlo al día suele llevar entre diez y quince minutos al mes.
¿Y si algún mes me salgo completamente del presupuesto?
Pasa, y no es motivo para tirarlo todo por la boda. Anota qué pasó, ajusta lo que puedas para el mes siguiente y sigue. Un presupuesto se parece más a una herramienta que se ajusta con el tiempo que a un examen que apruebas o suspendes.
Fecha publicación 05 de agosto 2026
Este blog ha sido creado por su autora Teresa Miralles, experta en analizar formaciones online de alto valor sobre IA, finanzas,desarrollo personal y emprendimiento.
